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GUISO DE LENTEJAS


Los guisos, además de ricos, son nutritivos. Las chiquititas en cuestión son poderosas, originarias de Asia central y del Mediterráneo. Los romanos las usaban para fortificar a sus ejércitos y también las repartían a la gente. Esta conducta fue imitada por muchos pueblos, pues las lentejas contienen proteínas vegetales que, al combinarse con cereales, en especial el arroz, proporcionan una proteína completa, con todos los aminoácidos que requiere el organismo.

 

Ingredientes

 

·        ½  kilo de lentejas

·        150 grs. de panceta ahumada

·        1 cebolla picada

·        4 tomates pelados

·        dientes de ajo

·        1 chorizo colorado

·        2 cucharadas de aceite

·        200 cm. cúbicos de vino blanco

·          sal y pimienta A GUSTO

·         1 cucharadita de pimentón

 

Procedimiento

 

1.           Remojar las lentejas unas 12 horas (el tiempo dependerá del tipo de lentejas). Hervirlas unos 30 minutos, hasta que estén tiernas.

2.         Picar la panceta, la cebolla y el ajo. Cortar en cubitos los tomates y el chorizo colorado en rodajitas. En una olla profunda dorar la panceta. Escurrir la grasa y sumar el aceite. Calentar e incorporar la cebolla picada. Rehogarla, sumar el ajo, luego el tomate y, por último, el chorizo colorado. Cocinar unos minutos, para que los sabores maduren y se complementen.

3.         Una vez que la cebolla esté tierna, agregar el vino. Cocinar unos minutos y, cuando el alcohol se evapore (3 minutos) condimentar con sal, pimienta y pimentón. Mezclar y echar las lentejas. Revolver bien, tapar y continuar la cocción unos minutos más. Probar y, si hace falta, rectificar los condimentos. Servir enseguida.

 

Esta es una versión casi original del guiso de lentejas. Mi versión es parecida, pero no exactamente igual. Una vez remojadas las lentejas, las coloco en una cacerola grande con abundante agua y le voy agregando, luego de dejar que comience a hervir, los diferentes ingredientes. Suelo, además, incorporarle verduritas, como puerros, zanahorias en rodajas e, incluso, en ocasiones, acelga. Si lo considero plato único y no entrante, le corto trocitos de pollo sin piel o de carne de ternera para guisar. Como casi todos los guisos, quedan a elección de los comensales los diferentes ingredientes que se le colocarán.